¿Qué es cohesionar a una persona? Y por qué estás intentando hacerlo mal

Remar en la misma dirección no es suficiente.

Y sin embargo, es lo que más se repite dentro de las empresas.

Que todos vayan a una.

Que el equipo esté alineado.

Que haya cohesión.

Suena bien. Tiene sentido…

Pero no funciona como pensamos.

Personas que cumplen. Que están. Que responden.

Pero no terminan de estar conectadas.

El otro día estuve hablando con un trabajador de una organización dentro del enoturismo riojano.

Le pregunté qué tal estaba.

Me dijo que bien.

Que llevaba 9 años en la empresa.

Que estaba contento.

Y añadió algo que me llamó la atención:

“Mi jefe es muy majo. De vez en cuando nos invita a comer.”

Y ya está.

Ese era el motivo.

Nueve años.

Y lo que sostenía su satisfacción era eso.

No habló de su crecimiento.

No habló de su rol.

No habló de lo que aportaba ni de lo que le aportaba el trabajo.

Habló de algo puntual.

Algo externo.

Algo que, en el fondo, no tiene nada que ver con estar realmente conectado con lo que haces.

Y ahí es donde se ve el problema.

Porque puedes tener buen ambiente.

Puedes tener detalles.

Puedes tener relaciones correctas…

Y aun así, no haber cohesión real.

Porque la cohesión no tiene que ver con que la gente esté a gusto. Tiene que ver con que la gente esté dentro de lo que hace. 

Dentro de su rol.

Dentro de la organización.

Y eso no se construye con comidas.

Se construye con sentido.

Con conversaciones que van más allá de lo superficial.

Con espacios donde la persona pueda entenderse, recolocarse y ver su lugar.

Y eso, a largo plazo, se nota.

En la implicación.

En la energía.

En las decisiones.

Así que si yo ahora mismo que me estás leyendo te preguntase a ti…

¿Por qué está tu equipo donde está?, ¿por qué sigue ahí?, ¿por qué hace lo que hace cada día?

¿Qué me dirías?

¿Hablarías de sentido?

¿De crecimiento?

¿De propósito?

¿O hablarías de comodidad?

¿De costumbre?

¿De que “no se está mal”?

Porque la diferencia es enorme.

Una cosa sostiene. La otra… mantiene.

Y mantener no es cohesionar. Es alargar algo que no se está mirando de verdad.

Porque cuando una persona está dentro de lo que hace, se nota.

En cómo decide.

En cómo se implica.

En cómo sostiene incluso cuando las cosas se complican.

Pero cuando no lo está… también se nota.

Aunque todo “funcione”.

Si has leído hasta aquí, probablemente ya lo estás viendo.

Hay algo en tu cultura que no termina de encajar.

Algo que no es evidente… pero tampoco es cómodo.

Así que mañana, cuando cruces la puerta de tu empresa, hazte una pregunta:

¿Mi equipo está realmente conectado con lo que hace… o simplemente está cumpliendo?

Y no respondas rápido.

Mira.

Escucha.

Observa cómo hablan.

Cómo deciden.

Cómo se implican cuando nadie está mirando.

Porque ahí es donde vas a encontrar la respuesta.

Y a partir de ahí, pregúntate:

¿Estoy dispuesto a mirar eso de verdad…

o voy a seguir sosteniendo lo que ya sé que no funciona?

Sé que es incómodo.

Pero si has llegado hasta aquí… también sabes que es necesario.

Nos leemos en el próximo artículo. 

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